Conferencia Episcopal espera se apruebe protocolo presentado para realizar misas

 Conferencia Episcopal espera se apruebe protocolo presentado para realizar misas

Monseñor Piñeiro: Debemos luchar contra la indiferencia y falta de solidaridad

A cien días de la cuarentena, el Arzobispo de Ayacucho, monseñor Salvador Piñeiro, pidió la unidad de los peruanos para luchar contra la falta de solidaridad, el abuso e indiferencia que muchos han demostrado durante esta crisis pandémica.

“Me da mucha pena el abuso que cometen las clínicas, cobrando facturas excesivas en momentos de tanto dolor. No hemos aprendido de la solidaridad, uno de los valores cristianos más importantes. No podemos seguir permitiendo que se aprovechen con la venta de mascarillas, medicinas, oxígeno. Tenemos que ser más drásticos, más severos”, enfatizó el prelado.

De otro lado, pidió que las reuniones de coordinación para definir las estrategias entre los diversos sectores sociales, el Estado y otras organizaciones, estén por encima de los intereses particulares y sean para beneficio de las mayorías.

Actividades religiosas

De otro lado, dijo que la Conferencia Episcopal espera que el Ministerio de Salud (Minsa) apruebe el protocolo presentado por los Obispos del Perú, para que se puedan iniciar los cultos religiosos en todo el país a partir de julio próximo.

La Conferencia Episcopal Peruano elaboró un “Protocolo para el Culto Religioso en tiempos de pandemia” a tener en cuenta durante las celebraciones eucarísticas, reuniones sacramentales y otras actividades parroquiales.

“Estamos esperando que el Minsa apruebe el protocolo para iniciar desde el primero de julio próximo nuestras actividades católicas. Terminada la cuarentena, buscamos que se permita a los fieles asistir a los templos para las celebraciones eucarísticas dominicales y diarias, pero no de manera masiva, sino en grupos pequeños de acuerdo al espacio del templo y guardando el distanciamiento social requerido”, explicó.

También estamos pidiendo, prosiguió, se nos permita restablecer las reuniones de formación catequética y pastoral, conservando estrictamente las normas y criterios organizativos y sanitarios, y retomar la vida pastoral ordinaria, teniendo en cuenta las medidas que fueren necesarias hasta que se encuentre la solución médica a esta pandemia.

 

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